Tomar deciciones correctas
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¿Una Orden, Un Llamado o Solo una mala Desision?

Como cristianos con experiencia y años de caminar en el evangelio, es posible que en algún momento nos sintamos conmocionados por eventos o circunstancias que nos hagan preguntarnos si lo que estamos haciendo proviene de una orden de Dios, un llamado divino, o simplemente una mala decisión que nos ha llevado a un callejón sin salida.

La realidad es difícil de responder, ya que cada uno de ustedes tiene un propósito diferente y sus circunstancias varían. Aunque para algunos la respuesta absoluta es “es la voluntad de Dios,” estoy convencido de que para la mayoría podría ser una combinación de estos factores mencionados anteriormente.

En mi experiencia, he descubierto que Dios a menudo tiene un plan para nosotros, pero nuestra falta de experiencia, falta de oración y una vida devocional inconsistente, junto con las demandas de la vida y nuestros propios deseos, pueden impedir que el proyecto de Dios se realice en la magnitud que Él desea. Así, nos desviamos del camino correcto.

El profeta Isaías instaba al pueblo a preguntar por la senda antigua y a volverse a ella: «Así dice el Señor: Párense en los caminos y miren, pregunten por los senderos antiguos, pregunten por el buen camino y sigan por él, así hallarán el descanso anhelado» (Jeremías 6:16). Esto significa que en ciertos momentos podríamos estar extraviados y necesitamos el ejercicio de preguntar, indagar y volver al camino antiguo, el camino de la perfecta y agradable voluntad de Dios.

Pararse en los caminos: Salir de la zona de confort

El primer paso que menciona Jeremías es «pararse en los caminos». Esto implica una pausa deliberada en nuestro recorrido diario. Muchas veces, estamos tan envueltos en nuestras rutinas y en nuestras propias decisiones que no nos detenemos a evaluar si estamos realmente siguiendo el camino que Dios ha trazado para nosotros.

Quicas esas luchas y los procesos que atraviesas puedan ser el impulso que Dios utiliza para sacarte de tu zona de confort. Estas dificultades nos empujan a cuestionarnos y a buscar respuestas más profundas. Pararse en los caminos significa tomarse el tiempo para reflexionar y estar abiertos a la dirección divina. Es esencial para escuchar la voz de Dios y entender que a veces, las pruebas que enfrentamos son Su manera de llamarnos a un propósito mayor y más alineado con Su voluntad.

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